🍷Por sus atractivos frutales, su cuerpo consistente y su frescura natural, la variedad emblemática de la Argentina continúa a paso firme seduciendo paladares de todo el mundo. La Semana del Malbec –en el marco del 17 de abril, Día Internacional del Malbec- nos presenta una oportunidad para rendir homenaje a nuestra cepa insignia.

🍷Oriunda de Cahors, en la región sudoeste de Francia, esta vid llegó a nuestro país de la mano de los inmigrantes europeos a mediados del siglo XIX. Con el correr del tiempo se adaptó maravillosamente a los suelos y climas de las diferentes zonas argentinas, y luego del desarrollo cualitativo de la industria encabezó la revolución de nuestra vitivinicultura en los años ’90.
🍷Sus atributos positivos son incontables, pero entre ellos se destaca especialmente un aspecto trascendental: su versatilidad. Es que a lo largo de los años, este cepaje otorgó grandes vinos en todas las zonas productoras del país, desde el Noroeste hasta la Patagonia. Si bien sus ejemplares más famosos y destacados nacen en Mendoza, en cada terruño argentino el Malbec es capaz de cautivar con sus aromas y sabores agradables y fáciles de disfrutar, y también de sumar algo de la identidad del lugar y reflejar su terruño de una manera clara y transparente.