Desde el 10 de octubre del año 2010 se celebra el Día Mundial de las Personas sin Hogar, una fecha que tiene como finalidad sensibilizar y concienciar a la población acerca de las personas que no tienen un hogar para vivir o que habitan en viviendas en condiciones infrahumanas e insalubres en varias partes del mundo y la discriminación que sufren por su condición.

Este fenómeno social es conocido como sinhogarismo, relacionado con las personas que carecen de una vivienda para residir, viéndose en la obligación de vivir a la intemperie o en albergues debido a una ruptura de sus lazos familiares y sociales, así como por no poseer un empleo con ingresos fijos o estables.
Con la celebración de este Día Mundial se pretende generar propuestas para ayudar a aquellas personas que se han quedado sin hogar por razones diversas: factores estructurales e institucionales, situación económica, familiar o social, desastres naturales, condición de desplazados o refugiados, entre otras causas.
Las personas sin hogar tienden a ser excluidas y marginadas socialmente, y esta situación se ha visto afectada ante los efectos de la pandemia por COVID-19, sin contar con ningún tipo de protección, asistencia ni acceso a los servicios básicos, debido a que deambulan y duermen en las calles o en lugares públicos.
Se estima que la esperanza de vida de las personas sin hogar se encuentra entre los 42-52 años de edad, lo que representa unos 30 años menos que la población general.