Los procesos fisiopatológicos de las enfermedades neurodegenerativas comienzan años antes del diagnóstico. Sin embargo, los cambios prediagnósticos en la cognición y la función física son poco conocidos, especialmente en la enfermedad neurodegenerativa esporádica, es decir, el alzheimer.

El alzheimer es la quinta causa principal de muerte en la Argentina, afectando a más de 300.000 personas. En todo el mundo, al menos 44 millones de personas viven con demencia, lo que convierte a la enfermedad en una crisis de salud global que debe abordarse.
Miles de médicos, científicos e investigadores se afanan desde hace décadas por encontrar síntomas y causas que ayuden a avanzar el desarrollo de técnicas que mejoren la calidad de vida de estos pacientes y de anticipar el futuro para frenar cuanto antes el trastorno.
Existen cinco signos principales que pueden anunciar el futuro desarrollo de alzheimer en los seres humanos:
1)La menor capacidad para resolver problemas.
2)El tiempo de reacción ante los estímulos.
3)La falta de memoria para recordar determinas listas de números.
4)La pérdida de memoria prospectiva, o lo que es lo mismo, no acordarse de cosas que tienes que hacer en el futuro más cercano.
5)Fallar en los test de emparejamiento de figuras familiares (no encuadrar a un tío con la tía, a un hermano con el sobrino…).
Estas son cinco cosas que se pueden hacer para ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer:
1. Controlar la hipertensión, el colesterol, la obesidad y la diabetes. Es importante chequear los factores de riesgo vascular con el médico de cabecera.
2. Seguir una dieta mediterránea. En ella están todos esos alimentos que tan positivos son para la salud: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, legumbres, verdura, fruta y pescado. Hay que evitar los alimentos procesados, las grasas saturadas y las carnes rojas y embutidos en exceso.
3. Hacer ejercicio físico moderado. No es necesario hacer grandes esfuerzos, pero sí salir todos los días a andar y moverse. Cualquier actividad adaptada a las características de cada persona puede ser francamente saludable.
4. Plantear pequeños retos a nuestra mente. Participar en talleres, cursos, leer o sencillamente resolver crucigramas son algunos ejemplos de actividades que podemos realizar en nuestro día a día y que nos ayudarán a mantener activo nuestro cerebro.
5. Tener una vida social activa. Las relaciones sociales son excelentes para mantener activas las conexiones neuronales. Relacionarse y estar en contacto con el entorno familiar y el círculo de amigos, así como conocer gente nueva, es beneficioso para nuestro cerebro.