Un brote de hantavirus generó preocupación a nivel internacional tras confirmarse la muerte de al menos dos personas a bordo del crucero MV Hondius, que había iniciado su travesía desde el sur de Argentina.
El episodio se produjo en plena navegación, cuando varios pasajeros comenzaron a presentar síntomas compatibles con la enfermedad. Con el correr de los días, la situación se agravó y derivó en un operativo sanitario de emergencia que mantiene al barco bajo estrictos controles frente a las costas de Cabo Verde.
Según la información disponible, los primeros contagios habrían ocurrido antes del embarque, posiblemente en territorio sudamericano. Sin embargo, la evolución de los casos encendió las alarmas de especialistas y de la Organización Mundial de la Salud, que no descarta la posibilidad de transmisión entre personas, una característica poco frecuente pero documentada en la variante andina del virus.
Además de las víctimas fatales, se reportaron varios casos sospechosos y al menos dos pacientes en estado grave, lo que obligó a reforzar los protocolos de aislamiento a bordo. La falta de evidencia de roedores en el buque también refuerza la hipótesis de contagio interpersonal.
El hantavirus puede provocar un cuadro severo con compromiso respiratorio agudo y presenta una tasa de letalidad elevada, que en algunos brotes puede alcanzar hasta el 40%. Los síntomas iniciales suelen incluir fiebre, dolores musculares, malestar general y náuseas, pero pueden evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave.
En medio de la incertidumbre, autoridades sanitarias internacionales coordinaron el traslado del crucero hacia las Islas Canarias, donde se prevé implementar un operativo especial para evaluar a los pasajeros y contener el brote.
El caso vuelve a poner en foco la circulación del hantavirus en la región y la necesidad de reforzar las medidas de prevención, especialmente en zonas donde el contacto con roedores infectados representa un riesgo sanitario latente.
