Emiliano “Dibu” Martínez escribió su nombre en la historia grande del fútbol argentino. Su participación en la final del Mundial contra Francia lo ubicó a la altura de grandes como el Pato Fillol y Nery Pumpido. Su atajada en el final del partido y los dos penales tapados en la definición más infartante de la historia lo consagran como uno de los baluartes de la Selección argentina.

Dibu no tuvo mucho trabajo durante el partido y hasta estuvo firme en cada ocasión en la que le tocó participar. Sin embargo, nada pudo hacer ante el embate de la selección de Francia que pateó tres veces e hizo tres goles.
Sin embargo, fue vital en el último minuto del tiempo suplementario cuando se abrió de piernas y evitó lo que iba a ser el gol de Kolo Muani, que podría haber significado la derrota.

Y como no podía ser de otra manera, su actuación estelar fue en los penales, en el área chica, el lugar en el que se siente más cómodo. Allí no pudo detener el penal de Mbappé, aunque se transformó en una muralla cuando desvió el tiro de Kingsley Coman y llenó de esperanza a los argentinos.
Más tarde, también fue clave para hablarle en el momento justo a Aurelien Tchouaméni que tiró su penal afuera y casi que dejó servida la consagración argentina.
