EL SUEÑO DE LUCIANO BENAVIDES, CONTADO DESDE EL CORAZÓN DE UNA MADRE

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Isis Grifasi, madre de los hermanos Benavides, abrió su corazón y compartió una historia de lucha, fe y resiliencia tras la consagración de Luciano Benavides en el Rally Dakar 2026, en diálogo con Radio Continental.

EL SUEÑO DE LUCIANO BENAVIDES, CONTADO DESDE EL CORAZÓN DE UNA MADRE

Acompañar a un hijo en una disciplina tan extrema y peligrosa como el rally de motos no es tarea fácil. Isis lo sabe bien. Durante años convivió con el miedo, la incertidumbre y la angustia que genera cada etapa, cada caída y cada silencio desde el desierto. Pero también fue testigo de una fuerza inquebrantable.

Luciano nunca se rindió. Ni siquiera cuando una durísima caída en el Rally de Marruecos lo dejó fuera de competencia en la primera etapa. Volvió a la Argentina con la rodilla rota, lesiones en la clavícula y múltiples golpes. Llegó en silla de ruedas y, aun así, inició una recuperación contrarreloj para llegar al Dakar, que comenzaba en menos de dos meses.

“Era casi imposible que pudiera llegar. Si se operaba, menos todavía. Pero hizo una recuperación que te hace pensar que estos chicos son de otro planeta”, contó Isis.

Fisioterapia diaria, cámara hiperbárica, magnetoterapia, ejercicios en el agua, tratamientos alternativos y una disciplina absoluta marcaron el camino. Luciano sabía que no estaba al cien por ciento, pero su objetivo era claro: ganar el Dakar. Y no iba a frenarlo nada.

El desenlace fue tan épico como increíble. Tras más de 49 horas de competencia, el salteño se quedó con la victoria por apenas dos segundos sobre el estadounidense Ricky Brabec, quien llegaba al sprint final con más de tres minutos de ventaja.

“Cuando vi que Luciano había ganado por dos segundos, no lo podía creer. Esperar la confirmación fue eterno. Estaba saltando como loca en mi casa”, relató su madre.

Isis también habló del lado más duro: el miedo constante, las caídas y la impotencia de seguir todo desde lejos. “Cuando se caen, una se imagina lo peor. Después hablás con ellos y, a veces, te tranquilizan contando los detalles”.

Recordó incluso que al principio no quería que corrieran en motos. “Les decía: ‘ustedes me van a matar’. La pasamos muy mal, tanto yo como Agostina”.

El retiro de Kevin de la categoría Motos también marcó un antes y un después. “Luciano vivía pendiente de su hermano. Cuando Kevin dejó, a él se le sacó un peso de encima. Su cabeza cambió totalmente”.

En el Dakar 2026, ambos lograron un hito histórico: se convirtieron en los primeros hermanos en ganar una etapa cada uno, en distintas divisiones. Gloria compartida, orgullo multiplicado.

“Cuando volvió de Marruecos en silla de ruedas, dijo: ‘me voy a recuperar, voy a llegar y voy a ganar’. Se la creyó. Y eso es fundamental”, cerró Isis.

Una historia que no es solo de velocidad y trofeos. Es una historia de fe, sacrificio y amor incondicional. La de un campeón y la de una madre que nunca dejó de creer.

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