El Gobierno argentino avanza con un proyecto de reforma laboral que busca modernizar el marco normativo vigente, según adelantó el abogado laboralista Juan de Diego, quien accedió al borrador. La iniciativa incluiría cerca de noventa artículos que abarcan desde los contratos hasta el derecho de huelga, con el objetivo de actualizar una legislación que tiene más de 50 años.

De Diego aseguró que la reforma no eliminará derechos adquiridos ni indemnizaciones, y destacó que se incorporará el criterio del fallo Vizzotti de la Corte Suprema, que asegura que la indemnización por despido no puede reducirse en más del 33% del sueldo real del trabajador.
En cuanto a la jornada laboral, se mantendrán las 8 horas diarias y 48 horas semanales como base, pero se permitirá trabajar hasta 12 horas por día bajo un sistema de promedio que requiere acuerdo con el sindicato. Este mecanismo busca adaptarse a actividades con demanda variable, como centros comerciales o minería, donde los trabajadores pueden alternar jornadas extensas con períodos de descanso prolongados.
El proyecto también contempla la implementación de un Fondo de Cese, un mecanismo similar a un seguro que complementaría las indemnizaciones. Este fondo requeriría aportes mensuales de empleadores y trabajadores, y su aplicación dependerá del acuerdo entre sindicatos y cámaras empresarias.
De Diego subrayó que la reforma laboral debe ir acompañada de cambios previsionales y fiscales, dado que los impuestos sobre el trabajo en Argentina son de los más altos del mundo.
El texto oficial del proyecto se conocerá recién después del 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores, mientras que el Gobierno continúa consultando con gobernadores sobre temas laborales de interés para cada provincia.