El presidente Javier Milei decidió flexibilizar las restricciones internas que regían sobre los destinos de vacaciones de los ministros, eliminando la lista de lugares que anteriormente estaban desaconsejados por considerarse “ostentosos”. Desde ahora, los funcionarios podrán viajar a cualquier destino, siempre que los desplazamientos sean considerados razonables dentro de sus responsabilidades de gestión.

La decisión fue comunicada en una reunión de Gabinete encabezada por el ministro coordinador Manuel Adorni. El cambio implica dejar atrás la política de limitaciones implementada durante el primer año de gobierno, que sugería a los ministros evitar destinos como Punta del Este, Europa o Estados Unidos para mantener una imagen de austeridad.
Aun así, se establecieron ciertas pautas. Los ministros deberán programar sus vacaciones dentro de los primeros 15 días de enero, dado que en febrero el Gobierno buscará avanzar con las reformas estructurales conocidas como “reformas de segunda generación”. Además, se aclaró que cualquier licencia podrá ser interrumpida en caso de urgencias o necesidades del Ejecutivo.
Desde el Gobierno sostienen que esta flexibilización responde a criterios de “lógica y razonabilidad”, subrayando que los funcionarios deben conservar disponibilidad ante cualquier requerimiento institucional.
La decisión marca un cambio en el estilo de conducción y podría generar repercusiones públicas, especialmente en un contexto económico delicado donde la agenda oficial mantiene un fuerte componente de austeridad. Sin embargo, la Casa Rosada considera que la medida aporta claridad organizativa y moderniza el esquema de licencias para los altos cargos del Ejecutivo.